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Noviembre ha sido el mes de los cambios. Me gusta esto de echar la vista atrás y enumerar como si fuera una lista todo lo que el mes me ha traído. Siempre es mucho más de lo que sugiere la rutina apresurada de los días.

Noviembre comenzó con nubarrones negros y rosas rojas. Visitamos un mercadillo, escuchamos en directo un concierto barroco y  cuentacuentos y comimos nuestro primer cocido de la temporada (y el segundo   )

Ha sido el mes del frío, de las toses, de los jarabes y las mesillas de noche con cebolla. A Noviembre le dijimos hola y adiós, acatarrados. Pero también ha sido el mes de los brownies, de los paseos y de las hojas de otoño (de las de verdad y de las caseras). J estrenó su cama, y sus cojines y yo estrené mis vestidos vintage. Celebré dos cumpleaños, aunque uno antes de tiempo y otro en la distancia. Y los dos en el mismo día.

Construimos mucho: tanto torres con bloques de madera como proyectos de futuro (y de futuro inmediato).

Sin duda con lo que me quedo de este mes es con esos cambios que proyectamos: cambios en nuestra casa, pero también cambios en nuestra forma de actuar y en nuestro interior, pues todo resuena en todo. 

Despido noviembre ilusionada; diciembre siempre suele ser un buen mes.

Toco madera.



Octubre ha sido un mes tránsito. Frontera entre el verano y  el invierno, hemos tenido días de sol y mucho calor pero también lluvia, viento y niebla y en la sierra ya ha caído una buena nevada. Los paisajes se han teñido de color vino y el verde se luce en todas sus tonalidades. Todas las estaciones tienen su aquel, pero Otoño es, sin duda, la más confortable y acogedora y además sabe a té y huele a tierra mojada. 

Echo la vista atrás: ¡han cabido tantas cosas este Octubre! Ha sido el mes de recuperar  rutinas, del comienzo de los cursos de este año (porque el año te regala la oportunidad de empezar dos veces). En octubre he vuelto a la lectura (aunque en realidad nunca me había ido) y a los encuentros literarios; me he reído con Leo Harlem, he cambiado (un poquito) mi look y he renovado el vestuario – ¡ya tocaba!

Este mes hemos celebrado el cumple de P y la casa se vistió de fútbol; he ordenado los armarios (¡viva Howards!), he viajado a Asturias (y de allí me traje un par de kilos de más…), me he comprado, por fin, unas botas de agua y he conocido a gente interesante. 

Aunque, sin duda, lo más sorprendente por inesperado son las pequeñas causalidades que me ha traído octubre. CAUSAlidades que me hacen soñar, compartir y disfrutar y que se han transformado en retos que, espero, me hagan crecer.

De la manera más dulce (decorando magdalenas) le he dicho adiós a Octubre. Ahora le  doy la bienvenida a noviembre, veremos que nos depara…