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Podéis ver ésta y otras fotos bonitas de Ana Guisado, aquí



Septiembre es el principio. Es el mes de los comienzos, de las nuevas oportunidades. 

Antiguamente, durante esta época era cuando se contrataban ferias, cuando los agricultores y los sirvientes domésticos se ofrecían para trabajar, cuantos se renovaban los contratos. En septiembre los estudiantes tienen su última oportunidad para pasar de curso y es en septiembre cuando las universidades y los colegios comienzan su año escolar. 

Adquirir nuevas tareas, asumir nuevas responsabilidades, proponerse retos, marcarse propósitos… Todo esto es típico de este mes y como Septiembre tiene mucha personalidad (mitad verano, mitad otoño, en realidad no es ninguno de los dos y su nombre viene de septem, siete en latín, aunque ocupa la novena posición en el calendario) no es hasta hoy, día de San Miguel, cuando comienza oficialmente Septiembre y, en pleno veranillo de San Miguel, damos paso al otoño (Septiembre y sus contradicciones) y con ello a todas nuestros nuevos propósitos.

Que quieren que les diga, a mí Septiembre me encanta. Y como yo soy muy de propósitos, me encantan los retos, y creo mucho en las segundas (y terceras)  oportunidades, aquí me tienen otra vez, frente al teclado (aunque por aquello de las contradicciones escribo con pluma) dispuesta a comenzar de nuevo.


Porque Septiembre es de los valientes y, si no, siempre nos quedará año nuevo…


Cuentan que fray Luis de León, tras salir de la cárcel dónde había estado encerrado cinco años, regresó a dictar su cátedra. En sus años de docencia acostumbraba a resumir las lecciones de la clase anterior, y así, al volver a la universidad después de su encierro, retomó sus clases con la frase "Como decíamos ayer..." (Dicebamus hesterna die), como si sus años de prisión no hubieran transcurrido.