Mostrando entradas con la etiqueta resumen mes. Mostrar todas las entradas
Podéis ver ésta y otras fotos bonitas de Ana Guisado, aquí



Septiembre es el principio. Es el mes de los comienzos, de las nuevas oportunidades. 

Antiguamente, durante esta época era cuando se contrataban ferias, cuando los agricultores y los sirvientes domésticos se ofrecían para trabajar, cuantos se renovaban los contratos. En septiembre los estudiantes tienen su última oportunidad para pasar de curso y es en septiembre cuando las universidades y los colegios comienzan su año escolar. 

Adquirir nuevas tareas, asumir nuevas responsabilidades, proponerse retos, marcarse propósitos… Todo esto es típico de este mes y como Septiembre tiene mucha personalidad (mitad verano, mitad otoño, en realidad no es ninguno de los dos y su nombre viene de septem, siete en latín, aunque ocupa la novena posición en el calendario) no es hasta hoy, día de San Miguel, cuando comienza oficialmente Septiembre y, en pleno veranillo de San Miguel, damos paso al otoño (Septiembre y sus contradicciones) y con ello a todas nuestros nuevos propósitos.

Que quieren que les diga, a mí Septiembre me encanta. Y como yo soy muy de propósitos, me encantan los retos, y creo mucho en las segundas (y terceras)  oportunidades, aquí me tienen otra vez, frente al teclado (aunque por aquello de las contradicciones escribo con pluma) dispuesta a comenzar de nuevo.


Porque Septiembre es de los valientes y, si no, siempre nos quedará año nuevo…


Cuentan que fray Luis de León, tras salir de la cárcel dónde había estado encerrado cinco años, regresó a dictar su cátedra. En sus años de docencia acostumbraba a resumir las lecciones de la clase anterior, y así, al volver a la universidad después de su encierro, retomó sus clases con la frase "Como decíamos ayer..." (Dicebamus hesterna die), como si sus años de prisión no hubieran transcurrido.


Noviembre ha sido el mes de los cambios. Me gusta esto de echar la vista atrás y enumerar como si fuera una lista todo lo que el mes me ha traído. Siempre es mucho más de lo que sugiere la rutina apresurada de los días.

Noviembre comenzó con nubarrones negros y rosas rojas. Visitamos un mercadillo, escuchamos en directo un concierto barroco y  cuentacuentos y comimos nuestro primer cocido de la temporada (y el segundo   )

Ha sido el mes del frío, de las toses, de los jarabes y las mesillas de noche con cebolla. A Noviembre le dijimos hola y adiós, acatarrados. Pero también ha sido el mes de los brownies, de los paseos y de las hojas de otoño (de las de verdad y de las caseras). J estrenó su cama, y sus cojines y yo estrené mis vestidos vintage. Celebré dos cumpleaños, aunque uno antes de tiempo y otro en la distancia. Y los dos en el mismo día.

Construimos mucho: tanto torres con bloques de madera como proyectos de futuro (y de futuro inmediato).

Sin duda con lo que me quedo de este mes es con esos cambios que proyectamos: cambios en nuestra casa, pero también cambios en nuestra forma de actuar y en nuestro interior, pues todo resuena en todo. 

Despido noviembre ilusionada; diciembre siempre suele ser un buen mes.

Toco madera.



Octubre ha sido un mes tránsito. Frontera entre el verano y  el invierno, hemos tenido días de sol y mucho calor pero también lluvia, viento y niebla y en la sierra ya ha caído una buena nevada. Los paisajes se han teñido de color vino y el verde se luce en todas sus tonalidades. Todas las estaciones tienen su aquel, pero Otoño es, sin duda, la más confortable y acogedora y además sabe a té y huele a tierra mojada. 

Echo la vista atrás: ¡han cabido tantas cosas este Octubre! Ha sido el mes de recuperar  rutinas, del comienzo de los cursos de este año (porque el año te regala la oportunidad de empezar dos veces). En octubre he vuelto a la lectura (aunque en realidad nunca me había ido) y a los encuentros literarios; me he reído con Leo Harlem, he cambiado (un poquito) mi look y he renovado el vestuario – ¡ya tocaba!

Este mes hemos celebrado el cumple de P y la casa se vistió de fútbol; he ordenado los armarios (¡viva Howards!), he viajado a Asturias (y de allí me traje un par de kilos de más…), me he comprado, por fin, unas botas de agua y he conocido a gente interesante. 

Aunque, sin duda, lo más sorprendente por inesperado son las pequeñas causalidades que me ha traído octubre. CAUSAlidades que me hacen soñar, compartir y disfrutar y que se han transformado en retos que, espero, me hagan crecer.

De la manera más dulce (decorando magdalenas) le he dicho adiós a Octubre. Ahora le  doy la bienvenida a noviembre, veremos que nos depara…